La IA no va a eliminar las posiciones directivas, pero va a cambiar lo qué significará ser un buen directiv@. En los próximos años, las organizaciones valorarán menos a aquellos/as ejecutivos/as cuyo principal aporte sea supervisar tareas o consolidar información, y más a quienes puedan tomar decisiones complejas, liderar el cambio y desarrollar equipos.

La IA no sustituirá a los directiv@s, sino que elevará el nivel esperado de su contribución. El liderazgo se desplazará desde la supervisión de tareas hacia la capacidad de interpretar información, tomar decisiones en entornos inciertos e impulsar la transformación. Los directiv@s que adopten estas capacidades tendrán una ventaja competitiva significativa frente a quienes continúen basando su rol en funciones que la IA puede automatizar (elaboración de informes, supervisión de procesos…).

Los futuros/as directivos/as necesitarán desarrollar habilidades como: Comprender las capacidades y limitaciones de la IA, formular buenas preguntas, validar los resultados generados por la IA, liderar el cambio organizativo, etc.

Por otro lado, a medida que la IA automatice las tareas técnicas, ganarán más peso las competencias y habilidaddes personales tales como; Inteligencia emocional, habilidades comunicativas y relacionales, capacidad de influencia y liderazgo.

Los/as directivos/as deberán ser capaces de combinar su experiencia empresarial con IA .