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La primera impresión que se causa al entrevistador es muy importante, se debe tener una buena imagen y aspecto cuidado, pero sin llamar excesivamente la atención; aseado, bien vestido, no demasiado perfume, sin signos de ostentación, zapatos limpios, etc. La puntualidad es un factor clave en esta primera impresión, no llegar nunca tarde, camina erguido, decidido, saluda sonriendo al entrevistador con una mano firme a la vez que le miras a los ojos, (espera a que te invite a sentarte (no mastiques chicle y mantén el móvil desconectado) y demuestra que toda tu atención está centrada en la conversación. Tienes que ser consciente que con tus gestos comunicas tanto o más que con tus palabras, con tu expresión corporal estás comunicando si está relajado o excesivamente nervioso; siéntate de manera formal, evita una posición de descanso, no cruce los brazos, no invadas el espacio personal del entrevistador (no apoyes los codos en su mesa, no dejes el móvil), mira directamente a los ojos del entrevistador y nunca rehuyas su mirada, no mires el reloj o el móvil, evita tocarte continuamente el pelo o la frente, habla con un tono de voz adecuado, transmite seguridad, habla siempre de forma positiva, etc. El mejor modo de evitar posibles errores es acudir a la entrevista teniendo muy claras las competencias que te convierten en el aspirante perfecto al puesto.